Recuperando las letras de mi cabeza.

12:09



Quizá todo terminó en el preciso instante cuando empezó. Ya todo era una cuenta atrás y un fin. Prácticamente era como el final del cuento y tan solo por ese amor infinito que había encontrado me quise enfrascar en una lucha gigante conmigo misma. Todo era difícil, todo era complicado y nada estaba a mi favor, las cosas habían sido muy difíciles y personalmente no me las iba a poner más fáciles.
Cuando de pronto llega a tu vida algo diferente, crees que es un regalo. Y cuando ese regalo te lleva directamente a sentir cosas que no has sentido, entonces es cuando luchas y persigues a toda costa tenerle cerca. Se convierte en un talismán y no deseas que nadie pueda arrebatártelo. Ya bastantes cosas te han quitado y no quieres seguir perdiendo. Pero pasado los años, te das cuenta que ya casi no te queda nada y que esa vida que te ha tocado vivir se mantiene en un equilibrio casi fantástico o mágico, porque ni siquiera tú sabes como puede ser que aún  este todo de pie.



La contradicción te hace sentir vértigo y por momento se llena todo de una luz interior que hace que saltes , porque te inunda la efusiva alegría, pero... al cabo de unos minutos todo se vuelve de color oscuro y te invade la falta de luz, te ahogas y vuelves a encontrarte sola y totalmente quieta en ese lugar que  ni siquiera sabes donde esta. Vuelven los sueños extraños, las dudas, el dolor de alma y ese silencio que simplemente te hace compañía  para no dejarte aun más sola. Las paredes se acercan tanto que sientes que te tocan y el pensamiento te arrastra a lugares que evitas recordar, pero se cuelan por todas las rendijas de tu cabeza. Tapono cada agujero y no hay manera de que no entren tantos pensamientos a la vez, es totalmente agotador.

Nuevamente te encuentras contigo misma y ves que existe una vida, una vida en la que yo no estoy, de la que no formo parte y si la formo es de una manera extraña. No me siento una pieza del puzzle, siento que cada parte de mí corresponde a otra persona,  soy una persona hecha de varios trocitos diferentes y no soy capaz de encajar en mi propia vida, ni en la de nadie. Mi Vida sin mi es difícil vivirla, ya no sé donde estoy, no se donde me perdí  y tampoco sé como  regresar.

Ha pasado tanto tiempo desde que intento ser YO. Pero mi pregunta es ¿Quien soy? ¿Cual de todas esas partes soy? Posiblemente soy un todo de todas esas partes, pero cuando me quedo en silencio no consigo unir a ninguna, no consigo que hablen un mismo idioma, ni tampoco que se pongan de acuerdo.

Cada día me siento más alejada de mi y la falta de conexión interior es algo que ya no sé ni como valorar. Me siento en parte afortunada de no poder vivir en ningún lugar de mí, pero a la vez es realmente agotador el no poder contar conmigo misma para organizar un poco este caos.

Es cómodo el no tener nada y a la vez tenerlo todo, pero esa comodidad se vuelve dolorosa y te aísla de todo y todos. Y entonces es cuando te planteas muchas cosas y no sabes darte respuesta a casi ninguna, cosas tan sumamente básicas que me aterra el tener que contestarlas.

Ya no es una cuestión de perdonarme o de perdonar, es que esa persona que un día conocí, esa niña o esa adolescente que me acompañaron se niegan a seguir y no quieren sufrir más. Me han dicho que ya no quieren más dolor, no quieren más lagrimas, tampoco quieren mas dudas porque necesitan un abrazo, necesitan consuelo y ante todo estabilidad.

No estoy haciendo bien el trabajo, ese trabajo que se llama vivir. Es cierto que sobrevivir es algo que se puede llegar a admirar, pero vivir ...personalmente creo que es mucho más difícil y eso es lo que mas me cuesta.

Son tantas cosas las que debo tener en cuenta, son tantas cosas las que me hacen vivir esa sensibilidad extrema que me produce nauseas el solo tener que palpar por encima esa cantidad de emociones que me van a llevar nuevamente a revivir todo lo que no quiero.

Maldita sea esta cabeza, maldita sea esa cantidad de cosas que viví sin tener que haber vivido. Ahora unas cuantas veces al día tengo que encontrar a la adulta que hay en mi para poner orden y lo peor de todo es que siempre estoy de vacaciones y es imposible encontrarme.

El presente, el pasado y el futuro. Quizá me identifique con una persona de futuro, necesito vivir más adelante de lo que vivo hoy, no es por miedo, es por precaución y por no acercarme a los momentos dolorosos. Pero como es lógico, siempre termino estando en el momento justo, en el presente, para vivir lo que no quiero y teniendo que afrontar lo que odio.

Es un sin sentido continuado y aunque llegan los momentos de orden y paz... llegan tan rápido los otros, esos momentos que me hacen verme desde lejos y me envuelven de una sensación de incertidumbre y dolor.

Ya nada me puede hacer mucho más daño. Creo que excepto un tiro en una extremidad  he vivido casi de todo, evidentemente me faltan muchas. Pero como me gusta simplificar intento reducir las opciones para poder centrarme en unas cuantas y hacer un balance. Y ese balance   me dice que soy una persona con poca suerte. Aunque la suerte creo que muchos la inventaron para darse ánimos en los momentos en que nadie podía hacerlo y eso les  daba ese empujón que necesitaban. Ahora mismo ni siquiera un empujón me ayuda a dejar a un lado los pensamientos de tristeza y de soledad que me agobian.

Las horas pasan como según quieren. Hay días en los que no comprendo como puede haber acabado el día tan rápido y en cambio hay días en los que siento que llevo estando en ellos un par de años.
Me pongo hacer muchas cosas a la vez, no sé ni siquiera cuantas. Aunque necesito momentos de pausa, porque también los tengo. No sabría como explicarlos porque en realidad más que momentos de pausa, son momentos de no estar, de no pensar, de no sentir y de evasión. Aunque hay muchas veces que me pregunto cuando estoy aquí, si realmente estoy aquí o tan solo ha venido una parte ínfima de quien soy.

Me perdí en algún lugar y allí han quedado gran parte de esas formas de actuar que son tan necesarias para vivir el día a día. Estoy en mi película, me pongo mis auriculares y salgo para no escuchar el sonido real del entorno. Esta claro que esto no debería ser lo que hace una mujer madura, pero quien dijo que esta parte de mi lo fuese.

Donde han quedado los días de risas, donde han quedado los abrazos infinitos, las palabras de animo. Y mi cabeza por fin responde. No están. Y no están porque nadie hace nada por traerlos al día de hoy, nadie hace nada por dejar a un lado ese dolor que tanto acompaña y que se ha hecho pasajero del cuerpo habitado.
El orgullo es de las peores cosas que pueden existir, al final se transforma en un ser que arrasa hasta con el amor más puro.

Me retumban muchas cosas y mis dedos van transcribiendo paso a paso lo que dictan las diferentes partes que llevo dentro. La impotencia sale dejando una sensación amarga y es la impotencia de las palabras, de las palabras que se dicen para herir y que tallan en nuestro corazón las peores cosas.  Siento impotencia de ser para los que me rodean aquella persona que no soy, es cierto que fui otra y que hice daño. Pero esa persona está enterrada... lo que sucede es que no termino de gustar, no termino de dar lo que se espera y nunca llego al escalón siguiente sin que se me recuerde lo poco que hice o hago , en realidad aunque me duele, tampoco voy hacer de esto una historia, lo que quiero es conseguir ser aquella que seré y me dará la fuerza para mantener la distancia, para minimizar el dolor y vendré para consolarme y no para reprocharme.

Ahora mismo los sentimientos son encontrados, no se me pasa el sentimiento de haber hecho el ridículo, tampoco se me pasa la rabia de haber confiado, ni tampoco la decepción, ni la cantidad de veces que me pregunté que pasaba y no me di cuenta. Se me mezcla el antes, el ahora y el despues, se me mezclan tan rápido que me mareo y no sé por donde coger cada cosa. Siento que las cosas pasaron y no van a repetirse, pero al cabo de unos minutos el dolor me hace saltar la alarma y me pongo a la defensiva y todas las palabras se convierten en cuchillos preparados para ser usados.

Cásate conmigo, claro... y ahora?? Ese cásate conmigo es como un juego siniestro que siempre me responde : Jajajaja tonta , te lo has creído. Porque cuando estoy pensando en hacerlo desapareces de mi día y peor aún de mi vida. Y es una espiral sin fin, un espiral de dolor que solo alimenta el pasado con inseguridades  y hace que mi presente sea justamente aquello que no quiero.

Un sofá, una Tv, una perra nueva, hacer un pequeño negocio,  todo son cosas enfocadas a quererte, todas son cosas a unirme más a ti, a tener un patrimonio un poco mas grande. jajajaja nuevamente tonta de mí, nada de estas estúpidas cosas son nada. Porque en realidad yo busco una cosa y tu buscas otra. Y cuando creo que me acerco a aquello que te hace ilusión, en realidad he perdido el tiempo y estoy siendo la protagonista de una película que solo veo yo.

Esto no tiene mucho sentido. Y aunque me plantee empezar todo de cero al poco tiempo me doy cuenta de que casi es imposible ya que al día siguiente hay un motivo para que yo te sienta lejos y tu me sientas lejos a mi.

No voy hacer nada más por nada de esto, claro que está bien y claro que es lo que quiero. Pero cuando alguien esta metido en un barrizal y no hace nada por salir.... no puedes darle tu vida y caer dentro con él. Para salir de un pantano es importante ayudar a quien te ayuda. Pero si la visión del que está en el pantano está distorsionada, pienso que no se puede hacer mucho.

Y me pediste muchas veces que me quitase de la puerta, de hecho me empujaste en alguna ocasión para que me quitara. Solo quería estar contigo por siempre. Ahora te he abierto la puerta y es posible que nunca más me encuentres delante de ella. Echaras de menos el que mis lagrimas mojen mis mejillas y te mire pidiendo desesperadamente que te quedes a mi lado y que estemos juntos por siempre.

Es posible que todo fuese un malentendido, pero la experiencia de vivir no te ha dado la capacidad para arreglar con palabras algunas cosas. Y claro que yo también soy responsable, eso  lo sé. Acercarnos dando coces es absurdo.
Mientras tanto seguiré restableciendo mi interior y me imagino que tu pesimismo te hará pensar en destruirte, pero eres tú quien decide. Por ahora acabo de escribir porque de tanto llorar me duele la cabeza.


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