Chica de pacotilla
12:05Porque así es todo, un sin sentido y una situación que no tiene ni pies ni cabeza.
Es absurdo desde el comienzo hasta el final y cada día me doy cuenta de que nunca nada de esto fue lo que yo pensé que era.
Nunca tuviste el valor y ahora parece que por tu arrepentimiento todo es válido y la que hace las cosas mal soy yo, pero por lo visto no de ahora ... desde hace tiempo.
Y ya he llegado a un punto en el que ya no me importa nada, ya solo me importa seguir y vivir. Y si eso parece poca cosa o algo patético en realidad me importa un pimiento, casi como todo lo que me ha tocado vivir.
Hasta esto que escribo me jode escribirlo porque son malditas palabras que no valen para nada, por lo menos no valen ni para arreglar ni para estropear, con lo cual es lo mismo que la propia nada. Pero a mi me valen para dejar de vomitar y para dejar de llevar el dolor por dentro, al fin y al cabo estas tonterías las escribo para mi y exclusivamente para mi.
Nadie sabe de la existencia de este blog, ni quiero, ni espero que nadie lo sepa. (me refiero a la gente que me conoce), Tú sí lo sabes, pero en realidad escribo tan poco que me imagino que no estas al tanto de las cosas que puedo llegar a escribir y realmente lo prefiero.
Estoy realmente en un punto que ni siquiera sé como describir, me siento totalmente bloqueada y eso que ahora se supone que tengo la mente lo bastante bien como para poder expresarme, pero no es así. Estoy que ni siquiera sé como estoy, todo me parece que está pausado y yo siento que simplemente sigo por seguir y porque en realidad es algo que hay que hacer. Nuestra relación no es nada y digo que no es nada porque no puede ser algo que un día es superbonito y al día siguiente es un infierno, para mi eso es algo que más que centrarme y ayudarme, es algo que me desestabiliza y me hace sentir la mayor mierda de este Universo.
Pero sinceramente ni siquiera quiero hablar mucho de nosotros, no me apetece entrar en una discusión conmigo misma y menos aún contigo. Tu eres una persona que no entiende las cosas, solo entiende lo suyo y a ser posible que sea al lado de una persona que sea un muñeco que esté mirándote a los ojos y no haga nada más que adorarte y alabarte, porque TODO EL RESTO DE COSAS no valen una puta mierda, porque los detalles, porque las palabras, porque las conversaciones y las cosas que intento hacer desde HACE AÑOS NO VALEN UNA PUTA MIERDA.
Te mandé un email, ese email tenía la recopilación de las cartas del principio, donde parecía la tonta del pueblo, donde no paraba de decir lo mucho que te quería, lo mucho que quería tener un hijo tuyo y que me quería casar. Tu contestación después de dos años... sí, después de dos años fueron dos líneas. Me dí cuenta que realmente desde el principio hice el imbécil, si se supone que tu estas harto de que yo no exprese mi amor, que yo sea un tempano de hielo, que sea una basura, que sea un ser que no valora nada de ti, que no valora tu trabajo, ni nada tuyo....no sé que coño estabas esperando para contestar después de dos años. Ahhhh sí, estabas pensando en otras cosas mucho más importantes.
Acabo de borrar un montón de cosas y las borro porque mientras las escribo no sé si son necesarias o simplemente van a ser producto del enfado tan grande que tengo y de la impotencia que me da todo esto. Quiero pensar que la calma llegará, pero lo dudo.
Y el peso de las palabras se han convertido en unas cadenas que llevo atadas a la cintura y ya ni me interesa aprender a caminar sin ellas.
La verdad que el dolor es lo que más me cuesta superar, el dolor de todo y que a la vez es el dolor de nada.
Me querría tragar las palabras y poder digerirlas, que cada una de ellas se convirtieran en alimento en un alimento sano y bueno, en una energía positiva que me abriese camino en esta oscuridad que me está matando.
Hoy el perrito me ha secado las lagrimas y fue algo tan bonito que seguí llorando un rato para que me consolase, me quedé alucinada. Siempre había escuchado que los perros sienten el dolor, el verdadero dolor y que si tienen la posibilidad son capaces de demostrarte el afecto en los peores momentos. Las dos perras hasta ahora a su manera lo habían hecho, pero nunca había limpiado mis lagrimas. Estaba tan sumamente desesperada y triste que nada me calmaba, hasta que vino el perrito, el cachorro y me lamió con mucho cariño las lagrimas, me miró con tristeza y me intentó consolar. La verdad que gracias a él paré y me decidí a escribir un rato, aunque todo esto que escribo solo me hace sentir por momentos cada vez más fuera de todo.
Últimamente las noches son extrañas, no sé que está pasando. Tengo la sensación de que no duermo y debe ser así porque mi cara me delata y el cansancio me acompaña gran parte del día, aunque yo no paro, aunque la mejor medicina (para mi) es seguir y seguir.... además seguir con toda la fuerza, sin caer, sin rendirme y sin titubear. No me permito ni un segundo de debilidad y eso es lo que me hace que todo el mundo me mire y diga ¡¡¡Que increíble!!!
Pues menuda "Chica Maravilla", soy una chica de pacotilla. Me perdí en aquella habitación, aquel día, me perdí entre las piernas, me perdí entre los gritos, entre el miedo, entre la violencia, entre el dolor, entre la incertidumbre, entre las inexistentes palabras de ánimo, entre las lagrimas de mi madre, entre el sonido del mar, entre el sonido de las gaviotas, entre el olor del eucalipto, entre el olor a comida casera, entre los chistes verdes de los mayores, entre las risas de los asados, entre las bofetadas, las amenazas, entre los cuentos de brujas, entre los juegos de pies, entre las cosquillas, entre el miedo a que se hiciera de noche, entre los dibujos de mis paredes, entre los libros, entre los discos, entre las películas, entre los animales, entre la vegetación selvática, entre las canciones de desamor que oía mi padre, entre los helados extraños, entre los besos que no esperaba, entre las manos aprovechadas, entre tantas cosas que soy incapaz de saber en que parte se me ha quedado mi sombra, donde ha quedado esa parte importante que me falta, esa pieza que es incapaz de ser usada por otra pieza.
Lo que me queda es el pelo, el pelo que me hace sentir como aquella niña que un día fui, esa niña que se sentía libre por estar cerca del mar y poder jugar entre la arena con esa camiseta de color lila.
Esa niña sé que sigue esperándome y sé que en algún momento podré acostar y tranquilizar para que se funda en los recuerdos... donde realmente debe estar.

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