El mensaje

12:48


Y te dije lo que sentía, aunque me dolían los dedos al escribirlo, aunque mis ojos no querían leer las palabras que salían de mi corazón, porque en realidad estas palabras las escribía mi pobre corazón. Mi cabeza llevaba casi dos meses luchando por no hablar, la sensatez y la tranquilidad estaban todo el rato hablando y evitando que mi corazón se lanzara directamente a decir lo triste que se encontraba.

Envié el mensaje y cerré los ojos. Ya estaba enviado, en realidad no era gran cosa, simplemente te decía  que no me sentía importante en tu vida, que después de muchos años de no verte (8 años, largos años) me habías parecido fría y distante. Y aunque cualquier persona pudiese justificar esa actitud (nadie lo hizo) eso fue lo que me transmitiste. Sentí que la vida me demostraba que realmente ya hace mucho, muchísimo tiempo ya no formaba parte  de tu vida. Es cierto que la distancia hace mucho, que el roce hace el cariño (como dicen), pero no podía dejar mis palabras encerradas. Y no las dije porque quería seguir siendo la niña buena y responsable, la que tenía todo bajo control, la niña que cuidaba a sus hermanos y si hacia falta a ti también. Pero la vida me ha dado lecciones y ahora las tengo que poner en practica y no son una persona indolente, no soy de esas que callan y que aceptan que todo lo que viene es así y debe ser así.

Tu abrazo fue tan normal y cuando hablo de normal me refiero a que los abrazos de alguien poco importante son "normales" son algo habitual, no transmiten prácticamente nada y eso fue lo que me sucedió. Es cierto que yo al encontrar en ti esa sensación de que me habías visto hace un par de días me hizo clavarme en el sitio y respondí igual que tu. Pero es que son tantas las veces que he sentido por tu parte y por la de mi padre esa ambigüedad que me defiendo para no sufrir tanto. Pero claro... al final mi escudo es de mantequilla y aunque intente hacerme la fuerte quiera o no quiera las cosas se van colando despacio y poco a poco hasta mi cabeza. Y aunque lo intente negar es imposible no sentir.

Y al final es mas o menos como yo no quería, apareces y luego te vas como si nada. Y ahora me encuentro en un punto en el que no sé que hacer. Es posible que no te vuelva a ver en otros 8 años, aunque tengo la sensación de que a mi padre no le volveré a ver y que me enteraré de que ya no está en este mundo y punto. Y entonces es cuando me planteo intentar centrarme y dejar de esquivar las cosas porque lo hago  es hacer como si no pasase nada y lo hago porque necesito un respiro en mi cabeza y no puedo seguir dando vueltas a cosas que se han quedado tan encadenadas al pasado, pero todo es como un circulo vicioso

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Esta parte la escribo después de las consecuencias del mensaje, ya han pasado 3 meses.

Me contestaste y me pediste perdón, me sentí culpable (como no) y me dijiste que no es que no me quisieras, que no eras fría solo conmigo, simplemente era tu forma de ser y que era la consecuencia del desamor de tu infancia, pero que te sentías orgullosa de mi y que sabias que hacía muchas cosas por mantenerme bien y que eso te hacía sentirte bien a ti, fue bonito y fue sanador. Te lo agradezco Mamá porque creo que estoy tan llena de heridas y de dolor que no encuentro nada que me alivie esto, estoy perdida mamá y me gustaría poder contártelo y que me acariciases el pelo, que me escuchases y que me abrasases fuertemente, pero por desgracia no es así.

Eso sí en este tiempo hablé con mi padre después de otros 8 años sin hablar con él, fue un alivio, sentí que necesitaba escucharme y que de alguna manera necesitaba mi perdón, pero en realidad simplemente le llamé para escucharle y para saber si se acordaba de mi y fue una sorpresa, se acordó de cosas sorprendentes y hasta se disculpó por haberme dejado sola en una situación donde me robaron una bicicleta (que cosas!!!)

Estos 3 meses han sido muy intensos y no puedo decir que hayan estado llenos de dolor, me refiero a dolor actual. Porque el dolor actual casi no existe, mi presente es diferente, aunque me encantaría poder dejar de tener tanto miedo y dejar aun lado mi coraza, pero me cuesta tantísimo.

Sigo con heridas en mi interior, pero por suerte he sabido ir gestionando todo lo que ha llegado a mi mi vida, tanto lo viejo como lo nuevo. Pero... !!Como cuesta¡¡ mantener el tipo.

Solo puedo decir que el escribir es algo que tenía guardado en una maleta y por suerte para mi he abierto el lugar donde estaban todas estas letras y me siento mucho mejor.

Ahora me toca descansar, estoy saturada de tantas emociones y a la vez los ojos me duelen de tanto mirar.






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